Contexto Nacional
Asistimos a un importante período de crecimiento económico iniciado el año 2003, generado tanto por la expansión de las exportaciones de minerales y de productos agroindustriales con valor agregado, como por el creciente dinamismo de la demanda interna de bienes y servicios. De mantenerse las tendencias de la economía mundial y hacerse realidad los tratados de libre comercio que se están generando actualmente, el crecimiento económico continuará a un ritmo similar.
Sin embargo, la bonanza económica no llega a todos por igual. Si bien los índices de pobreza y extrema pobreza están empezando a disminuir, su ritmo de reducción es más lento que las tasas de crecimiento económico. Persiste aún la inequidad en el acceso a los beneficios del desarrollo y la exclusión social, política y cultural de amplios sectores sociales, principalmente rurales, indígenas, mujeres y jóvenes, lo que crea el descontento social que amenaza la gobernabilidad y frena las nuevas inversiones.
El país cuenta por primera vez con políticas de Estado de largo plazo establecidas por consenso en el Acuerdo Nacional para fortalecer el Estado de Derecho, lograr la inclusión social, hacer más competitiva nuestra economía y reformar y descentralizar el Estado. En el marco de estas políticas, se cuenta con planes y programas de mediano plazo y se han iniciado importantes procesos, como la transferencia de competencias, funciones y recursos a los Gobiernos Regionales y Municipios, se han promulgado leyes a favor de la participación, la concertación, la transparencia y la fiscalización ciudadana. Sin embargo, las limitadas capacidades de gestión de los órganos subnacionales no les permiten invertir con eficiencia y calidad el incremento de sus recursos fiscales.
Aún son débiles las instituciones políticas y sociales, en especial, en las áreas rurales, que generan bajos niveles de ciudadanía y mantienen estilos confrontativos y caudillistas en los liderazgos populares, lo que no contribuye a la concertación, la gobernabilidad y el desarrollo. Los órganos del Estado no son aún tolerantes frente a las críticas de la sociedad civil a sus errores y excesos, promoviendo mecanismos de control reñidos con el orden constitucional.
El CIED como muchas organizaciones no gubernamentales de desarrollo, busca contribuir a reducir estas dificultades, promoviendo la innovación productiva y de servicios así como el fortalecimiento y la concertación de las instituciones publicas, privadas y sociales, para lograr la competitividad de las economías locales, reducir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad regional.
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